La sociedad secreta de Acéphale

por Steve Dempsey

Esta entrada trae información real sobre la secta Acéphale, nombrada en el libro de Cazadores de sueños de París pero no desarrrollada.

Una lucha fanática contra el fascismo dominó la vida política de Georges Bataille desde mediados de la década de 1930 en adelante. En septiembre-octubre de 1935, Bataille impulsó Contre-Attaque, que puede considerarse un movimiento antifascista vinculado al surrealismo. Contre-Attaque era «virulentamente hostil a cualquier tendencia, cualquiera que fuera su forma, que instrumentalice la Revolución en beneficio de las ideas de nación o país». Acéphale se creó cuando Contre-Attaque se disolvió, en la primavera de 1936.

Al igual que las sectas mítico-políticas de Sorel, Acéphale era un grupo restringido y delimitado, al que se accedía mediante un ritual y cuyos miembros juraban guardar secreto. El grupo se mantenía unido mediante la realización de rituales, como la conmemoración de la decapitación de Luis XVI en la Plaza de la Concordia el 21 de enero.

Acéphale se centraba en la acción violenta, llevada a cabo con un sentido de consagración impersonal a los fines de un grupo restringido y delimitado, unido por una ferviente solidaridad e impulsado por una confianza apasionada en su triunfo final en algún encuentro cataclísmico. Su activismo debe entenderse a la luz de la gran crisis política del período de entreguerras: el auge del fascismo. Acéphale es conocido principalmente por un ritual violento, aunque nunca se llevó a cabo. Su objetivo final era sacrificar a uno de sus miembros:

«Bataille tenía otra idea: que la acción de un grupo solo sería plenamente eficaz si el pacto inicial de alianza entre sus miembros era verdaderamente irremediable. Y estaba convencido de que, para unir sus energías, era necesario realizar un sacrificio humano. (…) No estoy del todo seguro de lo que ocurrió con este sacrificio humano proyectado. Lo que sí está claro es que fue más fácil encontrar una víctima voluntaria que un sacrificador, y así no se llegó a más» (Caillois).

Las actividades de Acéphale estaban dirigidas a una transformación total de la sociedad. Mediante la mediación de la víctima sacrificial, se establecería un medio de comunicación no solo entre los miembros de la sociedad secreta, sino también con la sociedad en general. A través de este acto mítico-político, se estimularía la vida social y se revitalizaría la sociedad. Los deseos, las pasiones y la actividad mental humanas renacerían.

El sacrificio que constituía el núcleo de Acéphale debe interpretarse como una estrategia destinada a lograr el triunfo del surrealismo sacrificial de Bataille sobre los cesarismos nacionalsocialistas y fascistas. La concepción de Bataille de la muerte sacrificial como tragedia se oponía políticamente al fascismo, que niega la naturaleza de la muerte y la convierte en una solución patriótica y glamurosa. Acéphale pertenecía a una élite ideológica revolucionaria, pero una élite surrealista, no socialista.

Cuando el surrealismo demostró ser incapaz de frenar el avance del fascismo y el triunfo se convirtió en un desastre, Bataille se volcó hacia su interior. El activismo mito-político fue reemplazado por la experiencia interior.

Una secta real

La portada del número 1 de la revista Acéphale.

La información publicada sobre Acéphale es excepcionalmente escasa, generalmente ambigua y, a menudo, deliberadamente inexacta. Los pocos comentarios del propio Georges Bataille aparecen en su Nota Autobiográfica[1]:

Tras la disolución de Contre-Attaque, Bataille decidió inmediatamente formar, junto con sus amigos que habían sido miembros (entre ellos Georges Ambrosino, Pierre Klossowski y Patrick Waldberg), una «sociedad secreta» que, dando la espalda a la política, perseguiría objetivos exclusivamente religiosos (pero anticristianos, esencialmente nietzscheanos). Esta sociedad fue formada. Sus intenciones se expresan en parte en la revista Acéphale, de la cual se publicaron cuatro números entre 1936 y 1939[2]. El Collège de Sociologie, fundado en marzo de 1936, constituyó en cierta medida el aspecto exterior de esta sociedad secreta (…) De la «sociedad secreta» es difícil hablar, pero parece que al menos algunos de sus miembros han regresado con la impresión de un «viaje fuera del mundo». De corta duración y, por necesidad, esencialmente inviable; en septiembre de 1939, todos sus miembros se retiraron.

Las actividades y la composición de Acéphale siguen envueltas en misterio, ya que ningún miembro del grupo ha publicado jamás un relato de su participación[3]. Conocemos algunos de sus objetivos gracias a otras fuentes; por ejemplo, la invitación de Bataille a Patrick Waldberg «anunciaba la constitución de una sociedad secreta que implicaba una ceremonia de iniciación, ritos y la aceptación de un nuevo modo de vida destinado a separar a los adeptos, aunque nada fuera visible externamente, de un mundo que a partir de entonces se consideraría profano»[4].

Dos textos de Bataille ofrecen algunas pistas sobre sus intenciones. La conjuración sagrada, que precedió al primer número de Acéphale , contenía un llamamiento a trascender el mundo : «Es hora de abandonar el mundo de los civilizados y sus luces. Es demasiado tarde para empeñarse en ser razonable e instruido, lo que ha llevado a una vida sin atractivos». Además: «Un mundo que no puede ser amado hasta morir -de la misma manera que un hombre ama a una mujer- representa solamente el interés y la obligación del trabajo. Si se compara con los mundos desaparecidos, resulta odioso y se muestra como el más fallido de todos». Acéphale es, según afirma, «ferozmente religioso», pero esta religión es ateológica: «El acéfalo expresa mitológicamente la soberanía destinada a la destrucción, la muerte de Dios, y en esto la identificación con el hombre sin cabeza se mezcla y se confunde con la identificación con lo sobrehumano que ES Íntegramente “muerte de Dios”» (Absoluto, Entusiasmo). Dios es el enemigo de la comunidad, o un creador de una falsa comunidad, asociada con la tranquilidad, la ausencia de movimiento, lo acabado, el tiempo finito: una prisión[5].

El segundo texto constituye el programa de 11 puntos entregado a los nuevos miembros. No se publicó hasta 1970, y unos pocos extractos bastan para transmitir su mensaje apocalíptico. Tras la creación de una comunidad, este programa afirma diversos objetivos, entre ellos la necesidad de «Eliminar la maldición de esos sentimientos de culpa que oprimen a los hombres, los obligan a participar en guerras que no desean y los condenan a un trabajo del que nunca se benefician (…) Realizar la plenitud universal del ser individual dentro del mundo irónico de los animales mediante la revelación de un universo acéfalo, un universo que existe en un estado de juego más que de obligación. (…) Asumir en uno mismo la perversión y el crimen, no como valores exclusivos, sino como preludio a su integración en la totalidad de la humanidad. (…) Participar en la destrucción del mundo tal como existe actualmente, con los ojos bien abiertos al mundo que aún está por venir».

[6]La realización de tal programa parece, cuanto menos, problemática, y no se sabe nada de lo que ocurrió en las reuniones de Acéphale, aunque las instrucciones escritas de Bataille para conseguirlas permiten evaluar su tono: «No saluden a nadie, no hablen con nadie y tomen asiento a cierta distancia de los demás viajeros. Bajen del tren en Saint-Nom, salgan de la estación en dirección al tren y giren a la izquierda. Sigan las instrucciones de quienes los reciban en el camino, sin hacer preguntas, caminen en grupos de dos o tres como máximo, sin hablar, hasta llegar al sendero que lleva al camino, donde deberán caminar en fila india, a pocos metros de distancia. Al acercarse al lugar de encuentro, deténganse y esperen a que los conduzcan uno por uno. Luego permanezcan inmóviles y en silencio hasta el final… [el viaje de regreso se regía de manera similar, y después:] Se prohíbe cualquier comentario sobre la reunión, bajo cualquier pretexto».

Bataille describe entonces el lugar del encuentro: «Sobre un terreno pantanoso, en medio de un bosque, donde la agitación parece haber irrumpido en el orden habitual de las cosas, se alza un árbol alcanzado por un rayo. En este árbol se reconoce la presencia muda de aquello que ha asumido el nombre de Acéphale, expresado aquí por estos brazos sin cabeza. Es la voluntad de buscar y afrontar una presencia que inunda nuestra vida racional lo que confiere a estos pasos un sentido que los contrapone a los de los demás. Este ENCUENTRO que se vive en el bosque solo tendrá verdadero valor en la medida en que la muerte se haga sentir. Ir ante esta presencia es decidir descorrer el velo que envuelve nuestra propia muerte»[7].

Acéphale tenía otros lugares privilegiados, como la Plaza de la Concordia, donde Luis XVI fue acefalizado por la guillotina, pero desconocemos los ritos. Las especulaciones más escabrosas se centran en el interés de Bataille por realizar un sacrificio humano. Callois confirmó este proyecto al recordar su negativa a participar: «Se encontró a una víctima (voluntaria), solo faltaba el verdugo… Bataille me pidió que realizara la tarea, quizás porque durante mi época universitaria había escrito un panegírico a San Justo, y por eso imaginó que yo poseía la severidad de carácter necesaria»[8].

Patrick Waldberg asistió a la última reunión: «La guerra nos había caído encima, Acéphale vacilaba, debilitada por disensiones internas, con la conciencia destrozada quizás por su evidente incongruencia ante el desastre mundial. En la última reunión, en el corazón del bosque, solo éramos cuatro, y Bataille solicitó solemnemente que alguno de los otros tres aceptara ser ejecutado, puesto que este sacrificio sería el fundamento de un mito y aseguraría la supervivencia de la comunidad. Le fue denegado. Meses después, la guerra se desató con toda su crudeza, arrasando con la poca esperanza que quedaba»[9].

Bataille, de hecho, había quedado profundamente afectado por la muerte de su amante, Laure, en noviembre de 1938, y, gravemente enfermo de una infección pulmonar, pasó la guerra absorto en una exploración interna que dio como resultado la trilogía filosófica de Summa Atheologica. El grupo se dispersó, algunos viajaron a Nueva York, otros a la zona sur no ocupada de

Francia y, sin embargo, poseía una cohesión interna. Con la excepción de Callois (que para entonces vivía en Argentina), se reformó después de la guerra, aunque de una manera más exotérica, en torno a la revista Critique y según parece, Da Costa. Otros colaboradores de Documents estuvieron entre los fundadores de la Resistencia; el Musée de L’Homme se convirtió en uno de sus principales centros en París, el personal formó una de las primeras células organizadas, y la revista clandestina Résistance se imprimió en el sótano del museo. A principios de 1941 el grupo fue traicionado, sus miembros femeninos fueron enviados a campos de concentración y la mayoría de los hombres fueron fusilados (aunque Rivet y Rivière escaparon a este destino).

Los miembros exiliados de Acéphale exiliados, antiguos miembros del Colegio de Sociología y surrealistas, se reunían con frecuencia en Nueva York, aunque sus actividades se veían limitadas por su situación. Georges Duthuit supervisó la publicación de una selección de textos relacionados con el Colegio de Sociología y Acéphale en la antología Vertical (1941) de Eugene Jolas, y los surrealistas organizaron una exposición colectiva, The First Papers of Surrealism, la primera en tomar el mito como tema, y fundaron una nueva revista, VVV (cuatro números, de junio de 1942 a febrero de 1944).

Mientras tanto, el trabajo de Patrick Waldberg en la Oficina de Información de Guerra lo había llevado a Argelia, Irlanda y Londres. Durante su aislamiento del grupo de Nueva York, reflexionó sobre los acontecimientos pasados y los comunicó en una larga carta a su esposa Isabelle (fechada el 19 de septiembre de 1943)[10]. Una versión editada de la misma, junto con la respuesta de Georges Duthuit y Robert Lebel, apareció en el último número de VVV (n.º 4, 1944), bajo el título Vers un nouveau mythe? Prémonitions et défiances.

Waldberg expresó su total desilusión con los intentos de Acéphale de crear una comunidad en torno a un nuevo mito, que, según concluyó, solo podía surgir, no construirse. La naturaleza literaria y arbitraria de sus imágenes y ritos, su falta de rigor y su sesgo nietzscheano impidieron su éxito; sin embargo, a pesar de sus errores, no llegó a condenar del todo a Bataille, quien lo condujo a través de lo que ahora consideraba un laberinto sin sentido. Duthuit, por su parte, defendió la apropiación que Bataille hizo de Nietzsche y Dionisio, pero se negó a defender a Acéphale, al no ser miembro del grupo. La respuesta de Lebel (otro no miembro) fue más interesante; él veía el problema desde la perspectiva de promover la acción grupal, la actividad colectiva que, según él, parece estar contrariada por algún principio general. Acéphale era válido, aunque solo fuera porque logró combatir este principio durante un tiempo, y, en cualquier caso, Bataille había previsto su fracaso en su ensayo El aprendiz de brujo[11]. Concluye proponiendo que el humor, explotado sistemáticamente, podría proporcionar la cohesión para una acción grupal renovada.

París fue liberada en agosto de 1944, y los exiliados extranjeros comenzaron a regresar, entre ellos Isabelle Waldberg en noviembre del 45, Duchamp en mayo del 46 y Breton ese mismo mes. Regresaron a una capital sumida en el caos económico y político, donde la polémica y la acusación alcanzaron niveles sin precedentes, incluso para París.

En el contexto de la depuración, numerosas facciones intercambiaron insultos, formaron alianzas y volvieron a distanciarse con alarmante rapidez. Sartre y los existencialistas atacaron tanto al surrealismo como al comunismo; el Partido respondió de la misma manera, negándose a reconocer a ninguno de los dos movimientos como «comprometidos» por diferentes razones, tanto ideológicas como pragmáticas. Viejos simpatizantes atacaron al surrealismo: Aragon, Tzara, Vailland. El grupo surrealista y la revista La Main à plume, que habían permanecido en París durante la guerra, adoptaron una postura pro-Moscú contra el grupo de Breton y sufrieron rechazos de todas partes. Surgieron nuevos movimientos, como el letrismo de Isou, que atacaron a todos, e incluso Maurice Nadeu publicó una Historia del Surrealismo, relegándolo implícitamente al famoso basurero de Trotsky[12].

Ambos grupos, originalmente centrados en Bataille y Breton, carecían de una revista donde publicar. La revista surrealista Minotaure había cerrado al comienzo de la guerra, al igual que VVV en 1944. La siguiente revista oficial del grupo fue Néon, que no apareció hasta 1948. Los miembros de Acéphale sufrieron un paréntesis aún más prolongado entre el cierre de Acéphale en 1939 y la fundación de Critique en 1946. Este vacío fue parcialmente cubierto por Da Costa, sobre todo porque Critique se dedicaba exclusivamente a la crítica literaria.

  1. Bataille, Oeuvres complètes , Gallimard (12 volúmenes publicados entre 1970 y 1988), Vol.8.
  2. De hecho, la universidad data de un año después.
  3. Una lista provisional de miembros incluiría: Georges Bataille, Collette Peignot (Laure), Georges Amrosino, Pierre Andler (pseud. de Pierrre Dugan), Jacques Chavy, René Chenon, George Dussat, Jean Rollin, Pierre o Imre Keleman, Patrick e Isabelle Waldberg, Roger Callois, Pierre Klossowski, Jean Dautry, Henri Dubief y quizás Jules Monneret. Algunos de estos nombres son poco conocidos. Dominique Lecoq pudo aportar información: Dubief y Dautry eran historiadores, asociados al Cercle Communiste Démocratique de Souvraine y posteriormente a Contre Attaque; Dussat, un poeta inédito; y Keleman, un refugiado húngaro y traductor profesional.
  4. Waldberg, Isabelle y Patrick, Un Amour Acéhale, Correspondencia 1940-1949, Eds. De la Différence , 1992, p.8.
  5. Proposiciones sobre la muerte de Dios , Visiones del exceso, Escritos selectos, 1927-1939 , ed. Allan Stoeckl, Reino Unido: Manchester University Press, 1985; EE. UU.: University of Minnesota Press, 1985, págs. 199, 201
  6. Programa, de 4/4/36, Documentos , (reimpreso en dos volúmenes), Jean-Michel Place, 1991, Vo. 2, p.274
  7. Bataille, Georges, Instrucciones para la recontre en forêt , vol. 2, Obras completas, págs.277-8.
  8. Citado en JP Le Bouler, Bataille et Callois, divergences et complicites . Según Tatsuo Satomi, el suicidio del escritor japonés Yukio Mishima fue inspirado por el interés de Bataille en el sacrificio humano, ibid, p. 55.
  9. Acephalogramme , texto inédito citado en Waldberg, Isabelle & Patrick, Un Amour Acéphale, Correspondencia 1940-1949 , Eds. De la Différence , 1992, p.9.
  10. Waldberg, Isabelle y Patrick, Un Amour Acéphale, Correspondencia 1940-1949 , Eds. De la Différence, 1992 p.84-89.
  11. Incluido en Hommage à Georges Bataille [ed. Barthes, Deguy, Foucault], número especial de Critique, 195-6, agosto/septiembre de 1963, reimpreso en 1991, pp.12-23.
  12. El mejor relato en inglés de estos debates, aunque publicado un año después, se encuentra en los seis números de Transition 48 (posteriormente 49 y 50). Sartre, Bataille y Fouchet formaban parte de su consejo editorial..

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