
por Álvaro Loman
Este es el más sencillo de todos porque tiene su propio nombre: el melodrama.
El melodrama es difícil de definir, pero una de las más obvias es la de «versión exagerada del drama». Y una exageración en narrativa, por definición, es una parodia. Es coger un drama y, como dirían en Spinal Tap, subir el volumen a 11.
Sí, todos sabemos que el melodrama es serio. Que su intención es la de crear dramas durísimos cogiendo todos los tropos posibles y quedarse con la opción más burra, donde los personajes sufran más. Si alguien tiene que ponerle los cuernos a otra persona, ¡que sea con su hermano! Si alguien se va a enamorar, ¡es de su madre! Si alguien debe morir, ¡que lo haga salvando a su enemigo!
Pero es tan obvio lo que quieren hacer que rara vez funciona. Es risible a niveles tan obvios que incluso la generación de nuestros abuelos, mucho menos doctos en el campo de la narrativa, saben reconocer y mofarse de estos. No hay programa de la tele que no haya hecho un sketch (muchas veces con acentos racistas, pues el común de los mortales asocia el melodrama a las telenovelas latinas) riéndose de esto.
Conseguir melodrama es tan fácil como ir siempre a la salida más obvia. Estamos acostumbrados a ver el melodrama en contextos muy planos, con amas de casa, estudiantes y gente peligrosa pero guapísima. También es habitual ver contextos de clase alta, con escandalosa riqueza en manos de gente muy mala (pero mucho, mucho) que aplasta a los pobres por simple envidia. Pero no tiene por qué, el wrestling es un claro ejemplo de melodrama, y la mayor parte de la literatura que se define como juvenil (sí, romantasy, te estoy mirando a ti) es melodramática.
Así que recuerda, cualquier drama, con personajes lo suficientemente reconocibles y sentimientos suficientemente intensos es melodrama.
REGLA OPCIONAL: Melómano del drama
El melodrama viene de las palabras griegas mélos (canto con música) y drâma (acción dramática), y surge en el teatro y la ópera, pues los dos utilizaban la música para remarcar los momentos más emocionales de sus obras. Es decir, el mago Tamariz, cuando hacía su famoso «niananáaaa» simulando tocar un violín en el momento álgido de su truco ¡es melodrama puro!
Sabiendo esto, avisa a tus jugadores de que tienes una música intensa preparada. Pon la canción y avisa de que, todas las veces que suene eso, vas a regalar 3 puntos de Potra al NJ más intenso de todos.
Una vez quede claro esta mecánica, juega con normalidad, guardando la canción como oro en paño. Déjala preparada para sonar en cualquier momento y, cuando creas que la energía es la correcta, actívala. En ese momento, todos los jugadores tienen una ronda para realizar una acción (con tirada incluida si fuera necesario) demostrando que tienen los sentimientos más intensos que un defensor de Zack Snyder al que le dicen que La liga de la justicia no es tan buena. El que más se acerque, se lleva esos 3 puntos.
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En Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark te pones en la piel de unos miembros de la Resistencia que deben esconder su condición de frikis y luchar contra el dictador que ha tomado toda Europa: el papa Alejo I. Este papa, el comerciante eterno de la raza de los fenicius dominado por la esencia del escritor Philip K. Dick, ha dinamitado el Vaticano, se ha instalado en las Torres Caffre en Barcelona (ciudad que ha rebautizado como Barnacity) y ha prohibido cualquier cosa que sea mínimamente graciosa.
En un futuro cercano, con tecnología cyberpunk (si te acuerdas de la contraseña) y coches voladores (que no pasan la ITV), tendrás que luchar por tu vida contra tropas clónicas (low-cost) de una megacorporación malvada mientras el uTorrent se descarga la versión censurada de la serie de Abogada Verde donde se cambia a todos los hombres por pingüinos.
¿A qué esperas para comprar tu copia de Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark?