
por Álvaro Loman
Sátira
Aunque mucha gente usa la palabra «sátira» para hacer referencia a obras de humor que parecen serias, lo cierto es que se refiere a utilizar el humor para hacer un comentario despectivo sobre algo. El humor, como ya se ha dicho anteriormente, es una herramienta equilibradora. Es algo que se utiliza para hacer que los demás se sientan mejor… pero no deja de ser un ataque.
Lo importante es que es posible que quieras utilizar tu obra humorística para hablar de temas que ocurren. Normalmente hay un intento moralizante, atacar a otro para demostrar lo nocivo que es. El gran dictador, de Charles Chaplin, es un ejemplo clásico de esto. Reírse de un dictador tiene su gracia porque, bueno, porque es un dictador. ¿Que no le gusta que se rían de él? Bueno, pues que no lo hubiera sido.
Pero no tiene por qué ser un comentario político. La sátira puede utilizarse para moralizar sobre casi todo y, de hecho, es muy habitual introducirlo en el humor blanco de los grandes medios. Ese humor observacional de «jaja, he pasado tanto tiempo en Instagram que ¡me lo he pasado!, jaja» puede ser manido y un poco (mucho) vergonzoso, pero es satírico. Es un humor que busca posicionarte en una idea concreta y, normalmente, hace que sientas a esa persona como un aliado.
La premisa básica de Fanhunter es justo esa. Como los dictadores están mal, vamos a hacer uno que se oponga justo a lo que nos gusta, así que nos obliga a nosotros a luchar contra él. Aunque pueda parecer, de primeras, que Fanhunter es una ambientación tontorrona, basada en una idea simple y explotada sin ton ni son, realmente tiene cosas de pura genialidad.
Antes de seguir, creo que esto merece un disclaimer. Cuando Cels Piñol creó Fanhunter, decir que un régimen totalitario era algo malo no tenía nada de controvertido. No como ahora, que tenemos gente con mucho poder y mucha pasta hablando abiertamente de que modelos de gobierno sacados de las empresas tienen una validez sin mácula. Quizás, por ese motivo, estamos en un momento en que reivindicar Fanhunter como termómetro de lo que está pasando es tan importante.
Porque es muy sencillo ver la figura del papa Alejo y decir «anda, si es el malo». Y da igual que luego te caiga bien, o incluso que lo prefieras a gente más chunga aún, como Killer Dog o Muermammu. Es el malo y no hay duda de ello. De hecho, en las obras de Fanhunter que tienen lugar en el futuro, el papa Alejo ha sido derrocado y está muerto. Es el malo. Fin.
Tú también puedes hacer comentarios sobre lo que no te gusta usando Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark. Piensa un tema en el que tengas una hot take de esas (la IA, la corrupción, la parte blandita y oscura de los plátanos, etc.) y haz que todo gire en torno a ello. Da igual cómo lo metas y, de hecho, cuanto más alejado esté del centro de la trama, mejor. Así los jugadores no tendrán ganas de interrumpir tu alegoría y podrán seguir disfrutando de la partida.
A esto se le llama un leit motive, un motivo (como sinónimo de «cosa», no de «razón») que está siempre presente de fondo, y que es el verdadero motivo por el que estás involucrado en la obra. En muchos casos este leit motive es super explícito (y en los tiempos que corren, donde el tema es tan importante como la obra, cada vez más), pero tú no tienes por qué hacerlo así. Quizás tu trama sobre la población de Barnacity dividiéndose entre amantes de los gatos y amantes de los perros sea tu manera de hablar de las relaciones familiares. Yo qué sé, cosas más raras se han visto.
Elige tu leit motive como algo a lo que satirizar e introdúcelo en cada giro de guion. Ya sabes, no te preocupes si es algo forzado. Es Fanhunter, todo es forzado.
REGLA OPCIONAL: El leit motive oculto
Hay autores que se vanaglorian de que su leit motive esté oculto. Que aspiran a que su obra sea un espacio de reflexión, que genere más preguntas que respuestas y que sirva para poner en movimiento ciertos flujos de pensamiento.
Vale.
Si es así, anúncialo en la sesión 0. Escribe el leit motive en un trozo de papel y pone «leit motive» por el otro lado. Ponlo en el centro de la mesa, dejando a la visto el reverso y ocultando el tema. No porque te deba gustar lo melodramático, sino para que la gente recuerde que hay un leit motive sobre el que quieres conversar en la partida.
Cada jugador puede intentar, una vez por sesión de juego, adivinar el leit motive. Si lo consigue, se queda con la carta y puede utilizarla, una vez a lo largo de la aventura, como sustituto a cualquier tirada, superándola automáticamente con un crítico. Eso sí, solo puede utilizarla si esa tirada está enlazada con el leit motive de alguna manera.
Esta mecánica sirve para explicitar que estamos delante de una sátira, haciendo que los jugadores se vuelvan más en guardia buscando ese tema oculto y, por lo tanto, estén abiertos a la reflexión.
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En Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark te pones en la piel de unos miembros de la Resistencia que deben esconder su condición de frikis y luchar contra el dictador que ha tomado toda Europa: el papa Alejo I. Este papa, el comerciante eterno de la raza de los fenicius dominado por la esencia del escritor Philip K. Dick, ha dinamitado el Vaticano, se ha instalado en las Torres Caffre en Barcelona (ciudad que ha rebautizado como Barnacity) y ha prohibido cualquier cosa que sea mínimamente graciosa.
En un futuro cercano, con tecnología cyberpunk (si te acuerdas de la contraseña) y coches voladores (que no pasan la ITV), tendrás que luchar por tu vida contra tropas clónicas (low-cost) de una megacorporación malvada mientras el uTorrent se descarga la versión censurada de la serie de Abogada Verde donde se cambia a todos los hombres por pingüinos.
¿A qué esperas para comprar tu copia de Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark?