
por Álvaro Loman
Ah, la parodia. Qué cosa más bonita.
Coger algo que da miedo, o pena, o te haga pensar o, simplemente SEA y, al repetirlo, que sea divertido.
Lo bonito de la parodia es que su humor viene de un juego que no se explicita: todos los participantes saben que estás utilizando unos códigos concretos para contar un chiste y que el uso de esos códigos ES EL CHISTE EN SÍ. Cuando lees una noticia de El Mundo Today la quieres compartir porque parodia un periódico. Tú, al compartirlo en un espacio público, parodias el comportamiento alarmista y polarizante de la gente que comparte noticias que subrayan exactamente lo que piensas.
Luego, claro, la noticia tiene que ser divertida o la parodia se hunde ahí mismo, pero el mecanismo que lo inicia todo es esa complicidad, ese grupo de amigos decidiendo que van a jugar a hacer no sé qué. Utilizar los patrones, clichés y, en general, los recuerdos de otras obras es lo que causa ese graciejo.
Y, claro, si los cómics de Fanhunter se han cimentado en algo, es en esa parodia. Desde sus inicios, con la aparición del liquideitor en un número que fusila escenas completas de la película de Terminator o La fuga de Aquatraz, cuya trama principal es paso a paso la película de La roca.
Pero la parodia no es copiar ESA película o ESA novela. Puedes parodiar casi cualquier cosa, desde los andares de tu profesor a un subgénero de heavy metal tan específico que solo conocéis cuatro colgados. Y en eso, Fanhunter TAMBIÉN funciona a la perfección. Fanhunter: Drácula parodia las películas de la Hammer y Outfan (que no es estrictamente Fanhunter pero ¿a quién le importa?) el género de la space opera. De hecho, todo el juego de rol se inició como una parodia del Cyberpunk 2020 (juego de rol que lo ultra petaba en 1992 y que probablemente reconozcas por su versión más moderna, Cyberpunk 2077) y la figura del papa Alejo es una parodia del tendero de Gigamesh, Alejo Cuervo.
Tú también puedes parodiar lo que te apetezca. La ambientación de Fanhunter es tan laxa que lo permite. De hecho, muchas de las aventuras publicadas son, de una forma completamente explícita, parodias. ¿Quieres hacer una telenovela? Haz una telenovela (aunque hay juegos mejores para ello, como Pasión de las pasiones) ¿Quieres hacer una sitcom? Haz una sitcom. ¿Una parodia de las pelis musicales ochenteras? ¿Del MCU? ¿De una miniserie chusca de Netflix? Tú tira. Hazlo. Que sea explícito. Que tus jugadores conozcan el referente. Y tira para adelante con lo demás.
Eso sí, no hagas una parodia de un referente (género, obra, formato, etc.) que no controles. Porque parodiar algo es entenderlo: saber ver por debajo, rascar los elementos que hacen que ese género funcione y luego explicitar esos mecanismos. Por eso es muy habitual que alguien, al parodiar una telenovela, finja una respuesta desproporcionada y visceral a una revelación más o menos estúpida. Porque es el cliché. También pasa con las películas de terror, las comedias familiares y cualquier referente tan mascado que no haga falta explicarlo.
Lo que sí es importante es elegir UN referente a parodiar. O, si se van a elegir dos, que estén al mismo nivel y, directamente, conviértelo en un pastiche (del que hablaremos la semana que viene…).
PARTIDA DE EJEMPLO: La de debajo de un puente
Los NJ son convocados por Guillermo Buchanan, jefe de ciberseguridad de la UAF, porque las conexiones están colapsadas y empiezan a fallar. Al parecer unos trolls están debajo del puente de la puerta del Reino (antiguo puente de la puerta de Europa), donde están interfiriendo en el repetidor que se utiliza como nodo para la deep web. Hay que matar a esos trolls o la red que utiliza la Resistencia para montar partidas al Fall Señoros se destruiría. Y no pueden permitirse eso.
El puente
El puerto de Barnacity está bajo las aguas, y solo las edificaciones más altas se mantienen bajo las aguas. El impresionante puente de la puerta del Reino ahora no sirve para que los barcos pasen por debajo ni para que pasen los coches por arriba, ya que el espigón al otro lado está bajo el agua. Ahora mismo es un lugar bonico pero inútil, marcado con un cartel de «Próxima demolición» que lleva allí desde 1997 y que ahora solo sirve para que los hípsters se saquen fotos (el papado no lo prohíbe porque los hípsters ya suficiente tienen con lo suyo).
Debajo del puente, un montón de pallets y trozos de madera llevados por la marea han creado una suerte de presa tan densa que se puede caminar por ella sin miedo. Bueno… CASI sin miedo. En cuanto bajen ahí, reciben un susto (tirada de Agallas a dificultad chunga), porque la luz del sol no entra con tanto batiburrillo y las sombras parece que se mueven aquí y allá. Además, hay cuchicheos constantes ininteligibles. Los trolls no se ven, pero sin duda están ahí.
Enseguida van a ver el router, con su parpadeo de luz verde, atado con bridas a un grupo de maderas especialmente denso. Y, en ese momento, ¡los trolls atacan!
Resolviendo la movida
Una vez los trolls han sido «convencidos» (estas comillas podrían indicar muerte, pero deja al menos a alguno vivo para que pueda comentar movidas), cae un trozo de madera y la luz ilumina la escena. No son trolls, sino gente con una higiene deficiente y poca tolerancia a la luz solar. Es decir, son trolls… de internet.
Básicamente van a pedir perdón por trollear los servidores. Habían baneado sus cuentas por, básicamente, no entender las conductas humanas básicas y se han mudado aquí para poder saltarse las restricciones impuestas por Guillermo. Si les preguntan que por qué no se dejan de portar como imbéciles y tendrían las cuentas de nuevo, pondrán cara de estupor y responderán con «Ah, ¿eso se vale?».
Troll de internet
Físico 2 (Luchador leal) | Mental 2 (En su mundo) | Social 0 (Cree que siempre tiene la razón)
_
En Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark te pones en la piel de unos miembros de la Resistencia que deben esconder su condición de frikis y luchar contra el dictador que ha tomado toda Europa: el papa Alejo I. Este papa, el comerciante eterno de la raza de los fenicius dominado por la esencia del escritor Philip K. Dick, ha dinamitado el Vaticano, se ha instalado en las Torres Caffre en Barcelona (ciudad que ha rebautizado como Barnacity) y ha prohibido cualquier cosa que sea mínimamente graciosa.
En un futuro cercano, con tecnología cyberpunk (si te acuerdas de la contraseña) y coches voladores (que no pasan la ITV), tendrás que luchar por tu vida contra tropas clónicas (low-cost) de una megacorporación malvada mientras el uTorrent se descarga la versión censurada de la serie de Abogada Verde donde se cambia a todos los hombres por pingüinos.
¿A qué esperas para comprar tu copia de Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark?