Introduce humor en tus partidas: El pastiche

por Álvaro Loman

Antes de nada, pasemos a explicar un… ¿género? en sí mismo. Un pastiche es una mezcla de géneros que, en principio, no tienen por qué estar conectados. Para el común de los mortales, este palabro tiene connotaciones negativas, llamando pastiche a fusiones arbitrarias o, en cualquier caso, fallidas. No es así, el pastiche es una mezcla de géneros y punto.

Uno de los mejores ejemplos de esto es Predator, la película de John McTiernan de 1987 protagonizada por Conan. Es claramente una peli de acción bélica y, si no fuera por esa escena inicial de una nave alienígena saludando a cámara, la primera media hora parecería cine bélico del montón. El auténtico pastiche está en su estructura narrativa que fusila, en cada uno de sus puntos narrativos, el slasher más puro. El alien chungo es el asesino de Scream que va cascándose gente uno a uno hasta el enfrentamiento final.

Yep, el Chuache es una final girl y, si lo miras como arquetipo de terror, cumple taxativamente todos sus criterios, incluida la mojigatería extrema.

Pero es un pastiche porque toda la narrativa está integrada dentro de los clichés del género de acción hipermasculinizada, con una fantasía de poder machirula que roza la vergüenza ajena que, en principio, debería ser totalmente incompatible con el slasher. Esto se ejemplifica a la perfección en una de las escenas de la peli. El malo se cruje a uno de los protas y su mejor amigo, el negro de mirada turbia, pierde los papeles. Tú, que has visto mil slashers, sabes que es el momento en que Mac (que así se llama el mozo) va a morir. El tío pilla el arma más tocha que encuentra y se pone a disparar a lo loco mientras grita. Pues ya estaría. Va a morir. El malo va a aparecer por detrás y le va a dar al botón de apagado. Chimpún.

Pero eso no es lo que pasa. En el género de acción machirula, hacer este tipo de cosas tiene que estar premiado. Arriesgarse y liarla parda para defender el honor de un camarada caído forma parte de una de esas fantasías de poder. Mac DEBE sobrevivir. Y, con su supervivencia, liarla más aún y recibir la peta de la persona de autoridad de turno.

Pero estamos en un pastiche y necesitamos un punto intermedio. Mac empieza a disparar y los demás, alertados por el ruido, llegan y descargan plomo contra la selva sin decir ni una palabra. Tenemos una secuencia con la jungla DESPLOMÁNDOSE por culpa de la lluvia de balas. Incluso uno saca un lanzagranadas y se desfoga con él. La escena exuda masculinidad épica. Te dan ganas de abrir una cerveza con los dientes después de eso.

La escena termina con ellos más acojonados que nunca. Han gastado miles de balas y son incapaces de ver al bicho que ha matado a su amigo. Se miran con las gónadas por corbata, sabiendo, como en todo buen slasher, que están jodidos.

Luego resulta que no. Que han herido al malo, haciendo que les respete más (y cabreándole por el camino, haciendo que acelere su ratio de muertes). Han conseguido algo, pero ellos no lo saben. Es decir, se han cumplido los clichés de los dos géneros, aunque parecían contraindicados, ejemplificando el pastiche perfecto.

Imaginad que aquí está el gif de un chef kiss.

En el rol, los pastiches son mucho más complicados de hacer porque los jugadores no tienen por qué estar sincronizados al respecto, pero también son mucho más apetecibles, porque permiten que los jugadores salten de uno a otro sin que el tono general se resienta.

No busques el pastiche perfecto, sino el que te pida el cuerpo.

REGLA OPCIONAL: Bonificador por género

En la sesión 0, elige dos géneros que se vayan a fusionar. Si son subgéneros mejor (es decir, no digas «acción» sino «acción bélica», «acción estilo hongkong», «justicieros noventeros», etc.), pues vamos a buscar clichés representativos de los mismos. Por supuesto, coger subgéneros que, de primeras, encajen, no es tan gracioso. Mucho mejor «telenovela» y «slapstick» que «telenovela» y «drama histórico», que estamos mucho más habituados a verlos juntos.

Coge dos trozos de papel y escribe los nombres de esos dos subgéneros. Ahora apunta tantos clichés como jugadores hay en partida en cada papel. Puedes pedir que todos tiren ideas a la vez y luego votar los mejores, que cada jugador escriba dos, que se lean todos y descartar los que menos hayan gustado, traerlos tú de casa, etc. Lo importante es terminar con tantos clichés como jugadores en cada subgénero.

A partir de ahora, esos clichés son aspectos que pueden invocar los jugadores como parte de una acción cualquiera, integrándolo en su descripción, dando +2 cada uno a la tirada. Cada vez que un cliché se utiliza, se tacha. Puede seguir siendo utilizado, pero solo dará un +1.

Si alguien consigue, en una tirada, unir clichés de los dos géneros, obtiene un +2 adicional, independientemente de si los clichés estuvieran tachados o no.

Por último, los clichés los puede invocar el Animador a la inversa. Si considera que estás actuando en contra de un cliché te dará un -1. Y si ese cliché no se había utilizado antes, encima lo tachará.

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En Fanhunter, el juego de rol postepicopunk y chorragrimdark te pones en la piel de unos miembros de la Resistencia que deben esconder su condición de frikis y luchar contra el dictador que ha tomado toda Europa: el papa Alejo I. Este papa, el comerciante eterno de la raza de los fenicius dominado por la esencia del escritor Philip K. Dick, ha dinamitado el Vaticano, se ha instalado en las Torres Caffre en Barcelona (ciudad que ha rebautizado como Barnacity) y ha prohibido cualquier cosa que sea mínimamente graciosa.

En un futuro cercano, con tecnología cyberpunk (si te acuerdas de la contraseña) y coches voladores (que no pasan la ITV), tendrás que luchar por tu vida contra tropas clónicas (low-cost) de una megacorporación malvada mientras el uTorrent se descarga la versión censurada de la serie de Abogada Verde donde se cambia a todos los hombres por pingüinos.

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